domingo, 23 de enero de 2011

El Inicio

En un momento van a buscar una cabina para seguir intentando comunicarse con la agencia de viajes y me dejan cuidando todo el equipaje que tenían, al pie de la oficina de Aerolíneas Argentinas. No paso mucho tiempo hasta que apareció un ángel caído del cielo, una hermosa criatura de la naturaleza, alta, rubia, ojos de un azul tan profundo que me perdía en los mismos, y yo con mi común timidez apenas atine a ver, pensar en cómo hablarle y nada más.

Pocos minutos después llega Warren y entre una cosa y otra empieza a hablar con ella, yo me acerco con la perfecta excusa para conocerla y Warren se va a seguir tratando de resolver. Cuando ella quiere hablar con la mujer que atendía en Aerolíneas Argentina no atina a comunicarse en ningún sentido ya que dicha mujer no hablaba ingles y esta hermosa muchacha nada de español, así que me pregunta si yo hablo español y le digo que sí, que soy de acá, así que me pide que le sirva de traductor, lo cual con muchísimo gusto hago.

Ella había llegado ese mismo día temprano desde Noruega y estaba buscando comprar un pasaje hacia Bolivia ya que allá se encontraban unos amigos de ella y en Aerolíneas no le querían vender el pasaje solo de ida, porque en las leyes migratorias de Bolivia les exigen a los extranjeros, demostrar que van a salir del país para poder entrar, entonces le obligaban a comprar el ida y vuelta, aunque ella fuera a salir del país por tierra.
Su otra opción era probar con la aerolínea nacional de Bolivia, la cual tenía su próximo vuelo el jueves 13 a las 4 de la tarde.

Volvieron Warren y Sara con una solución, pudieron registrar su presencia en el aeropuerto y así no perder el pasaje aunque no pudieron embarcar, así que junto con esta preciosura nórdica nos disponemos a salir, me dice que compartamos el taxi para regresar y le digo que yo ando en auto así que la podía llevar a Buenos Aires, le ofrezco quedarse en mi casa, ya que al igual que Warren y Sara tendrían que quedarse unos días más y que para mi seria un placer ayudarla, me dice que no quiere molestar, que la lleve a un hotel, pero a las 3:30 de la madrugada que salimos del aeropuerto que hotel iba a conseguir, así que la convencí de que viniera con nosotros, recién ahí le pregunto su nombre, me dice “Maria sin h”, como nuestras Marias le digo, y se ríe afirmando, nos presentamos todos y nos dirigimos hacia el estacionamiento.

Cuando le muestro la kombi con una sonrisa exclama que su padre tenía una de estas cuando ella era chica y que incluso recuerda como a esa edad le daba vergüenza que su padre la llevara a la escuela en la misma pero que hoy siendo más grande la ve con mucho cariño para viajar. Le cuento un poco de mi idea de viajar alrededor del mundo en la misma y tenemos una conversación muy amena camino a mi casa.

Al llegar ya más tranquilos conversamos todos y pasamos un muy buen rato, la ayudo a buscar un pasaje y algo de información de por qué no puede entrar a Bolivia sin un comprobante de salida. Los ingleses se van a dormir y nos dejan solos en nuestra charla, le enseño fotos de mi gran viaje al sur, sobre todo de lo que más me impresiono, el glaciar Perito Moreno. Tipo 4:30 nos disponemos a dormir y le ofrezco mi habitación ya que yo ese mismo día, en unas pocas horas más tenía que ir muy temprano a hacer la transferencia de mi moto y si ella dormía en el living la iba a despertar cuando me fuera, así que saco mi bolsa de dormir, la tiro sobre el sofá y le indico que se acomode como en su casa, que descanse y que mañana intentaría volver antes del medio día para ayudarla a resolver su problema, conseguir el pasaje y dar una vuelta por la ciudad.

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